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miércoles, 15 de julio de 2009

Obstinación que traerá consecuencias

Nadie podrá eliminar de la humanidad la obsesiva idea de unirse; de modo que con mayor frecuencia nos estamos acostumbrando a oír palabras o términos relativos a la búsqueda de esta unidad. Oímos de globalización, de pactos, alianzas, tratados y muchos otros eventos que pretenden la unidad del mundo. Desde tiempos antiguos se profetizo de la siguiente manera:

"… ellos se apresuran a corromper todos sus hechos. Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra (Sof. 3:07-08). Es indudable que lo que esta determinado en las Escrituras se va a cumplir; aunque muchos no lo acepten. Hay varios eventos en las Escrituras que están íntimamente relacionados precisamente con estas profecías del final. Cuando las Escrituras nos hablan de la bestia, esta es una figura que enmarca a toda la humanidad unida en una misma forma de pensar, porque ha sido alienada para este fin. Despojada de inteligencia y el uso de la razón, la raza humana es manipulada por unos cuantos, que de igual modo son inspirados y utilizados por el diablo y tienen la capacidad de lograr este objetivo. Babilonia la Grande es la gran unidad ecuménica de estos días; la abominación desoladora es la eliminación del culto a Dios, sustituido por el hombre bajo el numero 666. El anticristo es el nombre con que las Escrituras denominan el espíritu de los hombres en los días del fin; cuando estos hayan logrado eliminar a Dios de sus conciencias para dar lugar al "hombre de pecado"; ya el pecado los tiene sin cuidado, dándoles lo mismo si ofenden o no a Dios. ¿Entiende usted estas cosas?

Texto por

"Expresión Doctrinal Ágape"©

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