lunes, 17 de agosto de 2009
Video lo mas bello de nuestro planeta
Engendrados por Dios
"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (Jn. 1:12-13). Recibir a Cristo no es el acto religioso de oír una predica y después de eso entregarle la vida a Dios. Si usted lee detenidamente el pasaje anterior, se dará cuenta que no es voluntad de carne, ni de sangre, sino de Dios. Significa que recibir a Cristo no es el producto de un razonamiento humano o de un día especial en la vida del hombre. Recibir a Dios es ese designio que el otorga desde que uno nace, para vivir para el, para tener las cualidades de Cristo dentro de mi vida.
Si usted se da cuenta, la gente recibe a Cristo para ser miembro de una iglesia, de una congregación, para ir a escuchar a un hombre. Para eso no hay que recibirlo, bastaría con tener una inclinación hacia las pláticas que alguien da acerca de Dios. Recibir a Cristo es vivir para Dios, tener su Espíritu, tener conciencia de esa presencia sobrenatural que me hace a mí vivir una vida santa, apartada de las cosas del mundo.
Texto por
"Si oyereis hoy"©
¿Qué se recibe en los templos?
Probablemente sea el conocimiento de un dios, que tenga las características de Dios; pero que indudablemente la mayoría no sabe cual es la intención del que esta adelante al hacer todo ello. Como dijo el Señor: "por sus frutos los conoceréis. ¿A caso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos" (Mat. 7:16-17). La mayoría de pastores arrastra a sus miembros a hacer reinos terrenales, pero el verdadero hijo de Dios sabe que su reino no es de este mundo.
Usted puede recibir un conocimiento de Dios, aceptarlo, vivirlo; pero otra cosa es que acepte el designio de Dios. Aceptar lo que se le enseña a uno es una cosa; pero eso no salva. Uno debe aceptar lo que Dios ha determinado para uno, como dijo Dios: "… a Jacob ame, mas a Esaú aborrecí…" (Rom. 9:13). Jacob acepto el designio de Dios y por ello Dios lo llevo hasta el final. Aceptemos las cosas que Dios manda, las cosas que Dios decide. Quiera Dios decidir hacernos sus hijos. Dios los bendiga hermanos.
Texto por
"Si oyereis hoy"©
sábado, 8 de agosto de 2009
Poder Engañoso
"… a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2ª. Tes. 2:12). La conducta social del hombre en general se manifiesta en el hecho de querer hacer que los demás sean sus fieles servidores, para poder decir que "son amigos". En esta relación, uno le puede fallar a los demás; pero no acepta que los demás le fallen a uno, porque cada quien piensa de si mismo de una manera esclavizante al querer someter a los demás a su voluntad.
Sometiendo Voluntades
El pensamiento de querer convertir a los demás en servidores de uno mismo es una de las debilidades mas grandes en la mente del hombre, lo cual constituye un fenómeno que adversa los valores humanos, porque ya no se piensa en el bien de los demás, sino en el de uno mismo; ejemplo de ello es la conducta de los lideres políticos, al demandar admiración y que sus ideas sean aprobadas ciegamente; aunque todo eso sea parte de un gran engaño. Los dueños de las empresas le piden a sus empleados una fidelidad esclavizante, y creen que con el salario y su bondad de darle a uno trabajo, uno debiera estar no solo agradecido, sino resignado ante sus demandas.
La idea esclavizante tiene un efecto mucho mas fuerte en la familia, porque el hombre al casarse se siente dueño de una mujer –o viceversa-, a tal grado que exige una fidelidad mas allá de lo correcto, y la piden aun ante sus locuras, y en todo esto hay un fiel cumplimiento de "La Palabra de Dios", porque el hombre trata de someter a los demás en su mundo, y con ello logran su realización.
Texto por
"Si oyereis hoy"©
Profecías del fin
Dios decidió enviar un poder engañoso para que la gente crea a la mentira. Imagínese usted cuantos hombres hay infieles, adúlteros; pero tienen convencido a medio mundo que ellos son fieles y que no hacen nada malo. Por supuesto, eso ya habla de ese poder engañosos que arrastra al mundo entero.
La falta de búsqueda de Dios ha generado una oleada mundial de un poder maligno que se ha "posesionado de la mente de las personas, a tal grado que ya no piensan, ya no razonan las cosas, sino las creen fácilmente, y en su mayoría, lo que otros dicen son puras mentiras."
Texto por
"Si oyereis hoy"©
El papel de la religión
El engaño mas grande viene de quienes dicen que no engañan, aquellos que pretenden ser sinceros, los cuales hacen creer que traen una misión espiritual de ser ministros y seguidores de Cristo. La mayoría de mensajeros de esas "Buenas nuevas espirituales" son personas cuya intención es ser "señores" de la gente, por eso crean sus congregaciones; han utilizado el nombre de Dios para estos fines. Son multitudes las que han caído bajo ese espíritu engañoso y por eso Dios se ha molestado con el hombre y lo ha entregado para creer a la mentira. Este juicio que ha venido sobre la mente de los hombres lo ha enviado Dios, porque el hombre ha ocupado el lugar de Dios. Vea usted como dentro de las congregaciones se exalta mas a sus lideres que a Dios mismo; se exaltan mas las obras humanas y no la obra de Dios. Se le hace más énfasis a los logros materiales y el dinero con que se realizaran estos, que a la obra espiritual. En la iglesia del tiempo del fin, lo más importante es el hombre, porque la gente busca un predicador, una predica, pero no como agradar a Dios.
Como el engaño es muy grande y poderoso, cuesta ver estas realidades; pero Dios aconseja que uno busque el colirio para echarse en los ojos y poder ver la realidad que estamos viviendo. El engaño se ve por todos lados: lenguas engañosas, profecías engañosas, mensajes engañosos, espíritus engañosos, etc. Dios, por su misericordia a su iglesia le ha dado una promesa, la cual ojala se pueda cumplir en nosotros, y es que podamos tener "la verdad", porque solo la verdad nos podrá hacer libres de espíritu de engaño del cual es victima la mayoría de hombres, quienes a través de palabras engañosas han sido sometidos para que crean y sigan doctrinas de hombres. Nuestro Señor Jesucristo no pidió eso ni obligo a nadie a creerle; el da completa libertad. ¡Que Dios pueda abrir nuestros ojos!
Texto por
"Si oyereis hoy"©